PEGASUS



El origen de la asociación de esta constelación a la figura de un caballo debe buscarse en los pueblos navegantes del Mediterráneo, griegos principalmente. En Mesopotamia se veía otra forma en el gran cuadrado que forman tres de sus estrellas (Algenib, Scheat y Markab) con Alpheratz (perteneciente a Andromeda y que significa de hecho "el ombligo del caballo"). Llamaron al Cuadrado de Pegaso "Ika", "El Campo", asociándolo a la vecina constelación de Triangulum, a la que denominaban "El Arado". Otra tradición mesopotámica, reflejada en las Tablas de Mul-Apin, llama a gran parte de la constelación de Pegasus y parte de la de Pisces "Shim-Mah", "La Golondrina".

Para los griegos, en una de las versiones más difundidas, esta constelación era el caballo alado Pegaso, asociado al mito de Perseo (ver mito de Perseo). Nació de la sangre que brotó del cuello de Medusa, la única Gorgona mortal. Acompañó a Perseo en sus aventuras, y posteriormente a Belerofonte, junto al cual matarían a Quimera, uno de los monstruosos hijos de Equidna, con cuerpo de cabra, cabeza de león y cola de dragón. Pegaso fue testigo también de la muerte de Belerofonte: éste, henchido de orgullo por sus empresas, pretendió emular a los dioses y llegar hasta el Olimpo a lomos de Pegaso. Zeus envió a un tábano que picó al caballo, haciendo caer al jinete desde los cielos.

Para Eratóstenes, este caballo no era Pegaso, pues la constelación no tiene alas. Sería el caballo que hizo brotar la fuente de Hipocrene (en la cima del Helicón) con una coz de sus patas delanteras (que son precisamente las que aparecen en la constelación).

Según Eurípides se trata de Hípide, hija de Quirón, seducida por Eolo (no se trata del dios del viento). Cuando estaba de parto pidió a los dioses ser convertida en una yegua, para que su padre no la reconociera. Ártemis se apiadó de ella y la convirtió en una yegua entre las estrellas, pero escondiendo la parte de atrás del animal para que nadie se diera cuenta de que era hembra. Además, la puso en un lugar del cielo donde no podía verla ser su padre, el Centauro.

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